Proyecciones, barridos y luxaciones, ¿son técnicas efectivas para el Krav Maga?

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El Krav Maga, como ya sabéis, es un sistema de defensa personal israelí fundamentado en la rapidez y contundencia de sus golpes y que sustenta y desarrolla sus técnicas a partir de los movimientos instintivos del ser humano ante una inminente amenaza real. ¿Sería coherente, por lo tanto, que defendiera el uso de proyecciones, barridos o luxaciones en su filosofía? La respuesta es clara: No.

Y, ¿por qué no? Por varias razones de distinta índole. Sin embargo, para desarrollar nuestra justificación sobre la poca efectividad que nos supondría aplicar una de estas tres técnicas en una situación de amenaza callejera, vamos a recordar en qué consisten cada una de ellas:

 

Proyecciones, barridos y luxaciones

 

Estas tres técnicas son técnicas muy utilizadas en las artes marciales tradicionales (véase Karate, Jiujitsu, Aikido, Hapkido, etc.) y coinciden en que buscan, mayormente, controlar y dominar al oponente. Sin embargo, se diferencian entre ellas en algunos detalles importantes.

Las proyecciones, en líneas generales, son técnicas que consisten en que el defensor agarre al oponente y cargue con el peso de este para, finalmente, desestabilizarlo con intenciones de llevarlo al suelo.

En cambio, los barridos consisten más en golpear, generalmente con los pies, los puntos de apoyo de nuestro oponente para desequilibrarlo y llevarlo al suelo con la ayuda de nuestras manos.

Las luxaciones, por otro lado, suponen la torsión, la aplicación de una palanca o el forzar el movimiento en sentido contrario de una articulación, para controlar al oponente o, directamente, dañarlo con la posibilidad de dislocar o luxar tanto sus muñecas, como sus dedos, codos, hombros, rodillas o, incluso, tobillos.

Aplicar correctamente cada una de estas técnicas y conseguir el efecto deseado con ellas requiere, por un lado, que el practicante disponga de una calidad técnica muy depurada que, habitualmente, le ha costado varios años adquirir y, por otro lado, se necesita que el oponente no adopte una postura en completa tensión o completamente rígida, puesto que ello disminuiría las probabilidades de éxito de nuestra técnica.

¿Cómo podemos, por lo tanto, “ablandar” a nuestro oponente para que tanto nuestras proyecciones, como nuestros barridos o luxaciones tengan éxito? La respuesta vuelve a ser clara: Golpeándolo previamente. Y esto, amigos, sí es una técnica que desarrolle el KravMaga.

Sin embargo, ¿por qué no aplicamos ninguna de estas tres técnicas después de golpear? Por una razón muy clara: el KravMaga busca salir rápida y eficazmente de una amenaza real, golpear de manera contundente, comprobar que la amenaza ha terminado y salir corriendo. No busca, por lo tanto, ni controlar, ni dominar, ni mucho menos retener al oponente.

Por ello, una luxación, un barrido o una proyección supondría, para los principios del KravMaga, casi una recreación técnica sobre la amenaza que, en el caso de que nos atacaran varios oponentes a la vez, podría comportar peligros mucho mayores.

¿Estamos diciendo con ello que estas tres técnicas son inútiles ante una amenaza real? No del todo, sin embargo, sí que creemos que deben darse una serie de factores favorables (técnica depurada, experiencia, espacio física para aplicar la técnica, postura favorable del oponente, etc.) que, en la mayoría de ocasiones, en la calle, en una discoteca, en un ascensor o en un avión no pueden darse y que, por lo tanto, lejos de un combate 1vs1 en un tatami o en un ring (cuya finalidad no es otra que la de conseguir que unos jueces nos otorguen puntos, propósito muy distinto al que persigue el KravMaga) son difíciles de aplicar por los distintos factores que hemos comentado anteriormente y, sobre todo, porque están muy alejadas de los principios básicos que promueve y defiende el KravMaga, que no son otros que salir airoso y lo más rápidamente posible de un peligro real.

 

Redactor: Ian Gómez

 

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